Álvaro Barrios (nacido en 1945, vive y trabaja en Barranquilla, Colombia)

La segunda vez que fui a Colombia, la curadora María Belén Sáez de Ibarra me mostró obras de Álvaro Barrios. Poco después, viajé a su ciudad natal, Barranquilla, para conocer su producción más de cerca….

Oración en el museo, 1983/2008, Fotografía, 100,6 x 65,8 cm, Daros Latinamerica Collection, Zürich

Álvaro Barrios no es nada pretencioso; sacarle un comentario o declaración sobre su propio trabajo es como sacarle sangre a una piedra. Aunque pertenece a los cimientos del arte conceptual en Colombia, su obra posee un espíritu refrescante y conmovedor, lleno de vida, y ofrece muchas oportunidades para la diversión irónica en torno al mundo del arte, que tan acertadamente escudriña. A continuación, presento un texto que escribí en 2015 sobre una de sus principales series, “Sueños con Marcel Duchamp”:

“Desde hace muchos años, Marcel Duchamp ha asediado a Álvaro Barrios en sus sueños. ¿O es Barrios quien persigue a Duchamp? Los contornos se desdibujan en los sueños…

Lo que esta claro, en todo caso, es que desde 1978 Barrios ha escrito 97 textos cortos en forma de grabados populares, sus “Sueños con Marcel Duchamp”, para publicarlos en la prensa. Como en el cuaderno escolar de un estudiante de primaria, en la página derecha de cada hoja (en la izquierda aparece siempre el mismo retrato fotográfico de Marcel Duchamp de perfil, en blanco y negro) se han trazado unas limpias líneas paralelas que Barrios llena con descripciones breves de sus sueños escritas en esmerada caligrafía. “Buen letra” la habría llamado nuestro profesor de primaria de aquel entonces. Abajo, al pie de las líneas, encontramos siempre la misma firma escrita con tipografía ingenua y subrayada: “Álvaro Barrios”.

Asumimos los mundos de nuestros sueños como una necesaria realidad complementaria, sin pensarlo demasiado. Solo en los casos más excepcionales recordamos nuestros sueños. Y en casos aún más excepcionales, nuestros sueños se hacen realidad: a diferencia de Barrios, para quien los sueños son como una reserva conceptual de donde crea obras autónomas con regularidad. Primero las sueña, después las realiza: “Sueños con Marcel Duchamp” como incubadora entre el mundo del sueño y la realidad posible. Barrios opera y experimenta en la frontera entre la imaginación fantástica y su concreción. Más allá de la lógica usual, se entrega al subconsciente y lo aparentemente absurdo. Con un delicadísimo sentido oculto y un humor escogido con exquisitez, se aproxima a sus “Sueños”. Y al no servirse del “sueño de la razón” tampoco produce monstruos. Más bien se entrega con deleite a su juego poético y gracioso en el tiempo y el espacio, donde nada es imposible en principio. Hace elegantes malabares con las obras y los valores de la historia del arte; anárquico y plenamente irrespetuoso, arremete contra toda clase de sujetos y los reviste de ironía y absurdidad. A su modo, Barrios es mucho más dadá que Duchamp mismo, en su ingenioso juego con sus sueños, que están llenos de una lógica (de sueño) invertida y una absurdidad paradójica, y a la vez conjuran imágenes profundamente poéticas o bien son aforismos que se deslizan hacía lo filosófico.

Álvaro Barrios es una especie de polo a tierra del tan frecuentemente malcomprendido y erróneamente interpretado Marcel Duchamp, y lo es de una manera profundamente humana, por un lado, al reírse de la adoración y la entrega incondicional, la veneración casi divina, y al abandonarse al mismo tiempo a un homenaje autoirónico y alegremente cariñoso de Duchamp. Concede al “gran maestro” su importancia de merecimiento indudable, pero lo hace burlándose infinitamente de las muchas malinterpretaciones “conceptualistas” de sus colegas artistas. Así, el propio Barrios se acerca congenialmente a la obra de Duchamp, que a la larga es tan infinitamente valiosa precisamente porque escapa a toda interpretación unívoca. En sus paráfrasis de la obra de Duchamp se pone de manifiesto la absoluta relatividad de todas las cosas; una aproximación a Duchamp que pocos artistas han logrado, sin sacrificar con ello su autonomía.

Resulta superfluo y realmente osado pretender determinar en un conjunto artístico cuál es la mejor obra respecto a su importancia. Pero en el caso de los “Sueños” me atrevo a afirmar que, en toda su liviandad, su volatilidad ingrávida y su elegancia poética, son un complejo emblemático en la creación de Álvaro Barrios, el fundamento central de su pensamiento y su acción.”

www.alvarobarrios.com

  1. El humor y la ironía parecen ser la manifestación implícita en su obra. Me encanta la foto adorando la rueda de bicicleta de Duchamp siendo la rueda el principio del desarrollo de la civilización mecanizada.

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