¡Aqui vamos!

Durante mis extensos viajes por Latinoamérica a lo largo de los años —así como en Norteamérica y Europa— llegué a establecer una red funcional que incluye a la mayoría de los involucrados en la comunidad artística latinoamericana: artistas, curadores, críticos, historiadores del arte, coleccionistas, galeristas y marchantes.

 Yendo tras el rastro…

Los artistas y sus inclinaciones personales son de sustancial importancia para mí. En primer lugar, era indispensable familiarizarme con ellos y con sus antecedentes, así como ir descubriendo las culturas e historias de sus ciudades y países.

Podía darme el lujo de visitar a cada uno de los artistas cuantas veces quisiera. Ello, por lo general, permitía reunirnos sin distracciones y así irnos conociendo —de forma lenta pero segura— hasta desarrollar una confianza mutua. No teníamos por qué empezar a trabajar desde un inicio; más bien nos tomábamos el tiempo necesario para, idealmente, revisar juntos su cuerpo de trabajo.

Para mí, en cualquier caso, la conditio sine qua non era ser capaz de aprehender la obra de la manera más cabal y sintética posible, exponiéndola ante mi mente hasta poder evaluar forma y contenido, cualitativa y cuantitativamente, para entonces ubicarla en el contexto más amplio de sus orígenes, sus contemporáneos y los desarrollos paralelos.

 … y tras las pistas

Se requiere mucho tiempo y una atención extrema para simultáneamente organizar, analizar y comprender toda la información obtenida, y a su vez vincularla a la futura colección. Ello por lógica exige ideas muy claras que sustenten el estándar de calidad de las obras. También requiere una meticulosa precisión en el manejo de una red de contactos y en la recopilación de los detalles necesarios. Es la única forma de revelar todas las conexiones posibles e imposibles, teniéndolas en razonable cuenta para futuras investigaciones.

Cada pieza de información debe examinarse en consistente relación a su potencial contenido semántico, para luego analizarla científica y sistemáticamente. Hay que viajar del punto A al punto B sin ceder ante el rápido efecto bola de nieve ¡que podría enterrarnos en una avalancha!

Esperar lo inesperado

Debía sujetar innumerables hilos y entrelazarlos con delicadeza o —de resultar en una complejidad abrumadora— desenredarlos como el legendario nudo gordiano. Con frecuencia aterrizaba en un destino muy distinto del que había planeado al inicio. Las personas que conocí primero no siempre fueron aquellas con quienes terminé colaborando a largo plazo. Situaciones inesperadas —negativas y positivas— a cada rato acechaban en espera de ser atendidas y una gran cantidad de información que había que organizar en su debida (preliminar) ubicación se iba acumulando caóticamente las 24 horas del día. Por regla general, nada es previsible. Gente de Ecuador, que por casualidad te encuentras otra vez en Honduras —y que por supuesto ni siquiera reconociste a primera vista porque no esperabas verla ahí— podría brindarte, por ejemplo, consejos importantes sobre artistas uruguayos, y así sucesivamente. Ello significa que debes estar preparado para lo que sea en todo momento, siempre abierto a cualquier comentario y recomendación, y “alerta” día y noche.

No juzgues por las apariencias

Todo aquel involucrado con el arte posee una importante pieza del mosaico que contribuye al panorama general. Por esta razón, siempre hay que ser un buen oyente. Visitaba y hablaba con todo aquel que estaba disponible: famosos y desconocidos, jóvenes y viejos, ricos y pobres, en los centros y en las periferias. Solo después se puede discernir un mosaico más o menos completo del contexto, junto a la aparición de posibles antecedentes y motivos, ¡ninguno de los cuales está escrito en ningún libro!

Todo ello exige involucrarse de lleno, conjugando una íntima cercanía con la necesaria distancia y desapego. Exige una meticulosa “contabilidad” y mucha paciencia y perseverancia, sin mencionar una buena dosis de tenacidad. Mis cuantiosas notas escritas en papelería de hotel o en facturas de restaurantes se convirtieron en una verídica característica distintiva: después de todo, me era imposible reconocer de forma espontánea el significado completo de la información que iba obteniendo en el momento. Por eso llevaba conmigo toda la información que iba anotando, hasta asignarle el lugar adecuado dentro de mi sistema. Ello dio como resultado montones de ordenadas pilas —con formas de una salvaje diversidad y llenas de gran variedad de información proveniente de innumerables lugares— que solía revisar en mi oficina de Zúrich al final de cada viaje.

Era esencial llevar a un estado de calma situaciones a menudo caóticas e imprevisibles. Mi investigación se definía por narrativas que se interrumpían e iban reanudándose en momentos posteriores; era como sentarse con muchos hilos en la mano, reflexionando sin cesar sobre cuál encajaría mejor con el otro.

  1. Me alegra saber que estuviste en mi país, es posible que en uno de tus viajes , visitara el Museo de Arte Moderno y conociera la evolución
    del arte nuestro.de ser así lamento no haberte conocido, pues durante 12 anos fui la encargada de la biblioteca del museo. como puedes ver, los lenguajes estéticos dominicano igual que el cubano y el de todo el caribe tienen varios elementos en común.He escrito sobre tu cuestionario para mi uso personal.Las respuestas a tus preguntas me son útiles para mis actividades en el mundo del arte.Un abrazo caluroso. Carmen

  2. En cada articulo que escribes dejas expresada la satisfacción que tu largo itinerario te produce,cuando te animaras a visitar el caribe?,en particular República Dominicana para que conozcas nuestros artistas y los diferentes lenguajes estéticos creados por ellos. Cada lectura de tus memorias me resulta de gran interés.

    1. Estimada Carmen, durante mi trabajo en Daros Latinoamérica visité claramente varias veces a la Republica Dominicana. También hay artistas de la isla en la colección Daros Latinamérica sabes! Saludos! Hans

  3. Que lindo leerte, ir conociendo cada momento en el proceso y tiempo en el que te fuiste moviendo y conociendo los territorios y los personajes que te ayudaron en el camino a tomar decisiones tan importantes. Un abrazo

  4. Que bueno haber sido parte de ese dialogo entre artista y curador, un dialogo lento como lo dices, pero lleno de matices, sutilezas y nuevos descubrimientos que alimentaron mis procesos para entender lo que hago. Buena por esa Hans! Te espero por Chocó.

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