Casa Daros, Río de Janeiro

Casa Daros se pensó como una casa abierta a todas las personas interesadas y una plataforma para las artes, la cultura y –por supuesto– la dimensión sociopolítica. La concebimos como un cruce de caminos –entre Río de Janeiro, Brasil, América Latina y el resto del mundo– que reunía a muy diversos grupos e individuos a través del arte, abriendo nuevos horizontes con apoyo de nuestras redes e información, y desafiando los patrones habituales de pensamiento y percepción. 

Un centro de arte y cultura

Reuniendo por primera vez a las comunidades culturales y creativas de Latinoamérica en Latinoamérica, Casa Daros brindaba un servicio enteramente nuevo. En ese sentido, ofrecía un espacio centrípeto a la latente deriva centrífuga de los latinoamericanos hacia Europa y Norteamérica, logrando estimular –de manera sostenible– el autoconcepto y la autoconfianza de los creadores latinoamericanos. Casa Daros, sin embargo, no sólo quería reunir a gente de América Latina, sino de todo el mundo: era la única manera de formar no sólo un pequeño contrapeso a los centros norteamericanos y europeos, sino de ir nivelando poco a poco las escalas entre estos y los latinoamericanos. Era importante para nosotros producir un sólido campo gravitacional, alejado de las restricciones sociopolíticas y donde se produjeran encuentros sostenibles entre Brasil, los demás países latinoamericanos y el mundo entero. Así como la etiqueta «Made in Germany» evolucionó hacia a una marca de calidad, queríamos hacer lo mismo para el sello: «Made in Latin America»!

Casa Daros nació en un antiguo orfanato en el céntrico barrio de Botafogo. Se nos advirtió que no debíamos adquirirlo porque el barrio era demasiado inseguro y nadie nos visitaría allí. ¡Cuán lejos estaban de la verdad! El majestuoso edificio neocolonial construido en 1866 –con planta cuadrada, una longitud lateral de cien metros y dos amplios patios– fue declarado monumento histórico. Su meticulosa restauración, bajo nuestra tutela, requirió muchos años de detallados trabajos hasta adecuarlo a todos nuestros requisitos. Además de las numerosas salas de exposición y del área administrativa, también comprendía un auditorio, una biblioteca y, por supuesto, los espacios para talleres pedagógicos, un restaurante, una cafetería y una tienda.

Educação

Eugenio Valdés, 2006

La educación nos era crucial. Junto con los artistas y nuestro público –y sustentándonos en las mismas obras de arte– buscamos aprender a entender el verdadero significado del acto creativo. A continuación, me gustaría citar a mi colega cubano Eugenio Valdés, responsable de los programas educativos de Casa Daros y cuyo objetivo era transmitir –no ex cátedra, sino de forma lúdica y sabrosa– la alegría del arte: 

«Daros Latinamerica será trascendental en la misma medida en que logre reproducirse en el ámbito latinoamericano por medio de la implementación integral del principio de la formación de futuros valores. Por eso, la pedagogía constituirá uno de los puntales de todas y cada una de las facetas de la actividad de la Casa Matriz y de los grupos de trabajo. Se trata de un criterio pedagógico que no fomenta el consumo de ideas, sino la creación y recreación de las ideas, la construcción de deseos. Un precepto clave de Daros Latinamerica será participar de manera importante en la formación y/o el estímulo de pensadores latinoamericanos del mañana, respetando su autonomía y evitando la imposición de fósiles conceptuales. Otro precepto fundamental será desarrollar las potencialidades del universo intelectual latinoamericano; ser propicios a un tipo de pensamiento que ofrezca llaves para disímiles cerraduras. Es en este sentido que, como toda ‘casa’ y ‘familia’, Daros Latinamerica será, además, una escuela (‘enseñar exige saber escuchar’ – Paulo Freire). En su afán por servir como anfitrión y promotor del pensamiento latinoamericano contemporáneo, la Casa Daros prestará especial atención a la formación de jóvenes profesionales del continente. Permitir participar activamente a jóvenes profesionales en nuestro proyecto es una garantía de continuidad y amplificación del cambio de visión que Daros Latinamerica propone».

Eugenio Valdés (con Fernanda Gomes), Casa Daros, Río de Janeiro

En lo que concierne a Casa Daros y a nuestra política programática en ese entonces, ver también las entradas 1 y 2.

  1. A pesar de su presente inexistencia creo que Casa Daros dejó no solo la experiencia de trabajo riguroso, de alto registro, el aporte de enseñanzas múltiples y de contundentes exposiciones, que estarán creciendo en todos los que nos acercamos y trabajamos allí, también ha significado una ganancia de buen arte latinoamericano para otras partes del mundo, para otras miradas y otros acervos. Ojalá toda esa obra se mantenga circulando y mostrándose con regularidad.

  2. Querido Hans muchas gracias por tu mirada y tu empeño en apoyar el arte de. América Latina. Este proyecto nos dió una gran ilusión y representó un inmenso respaldo a una labor pocas veces reconocida.
    Un gran abrazo.

  3. Um abração para todos os que criaram e administraram a Casa Daros, um dos maiores empreendimentos artístico-culturais que conheci. Saudade de todos e dos momentos que compartilhamos. Aguardando retorno de todos e notícias para não nos dispersarmos. Continuemos trabalhando pela Arte!!!!
    Xico Chaves

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