“Made in Latin America”

Una propuesta de venta única (PVU): “Durante la etapa de introducción y crecimiento del ciclo de vida de un producto, el concepto de mercadeo basado en beneficios únicos funciona muy bien si es el primer producto de su tipo en ingresar a un mercado no saturado” (Wikipedia, traducido de la versión alemana). Casa Daros representó una oferta de arte única para un Río de Janeiro no saturado.

Una casa para todos

Cuando fundamos Casa Daros en Río de Janeiro como plataforma y foro para Latinoamérica en Latinoamérica, lo que en realidad hicimos fue derribar barreras —intencionales o no— entre los países y su gente.

Queríamos abrir esas estructuras herméticas para crear una permeabilidad osmótica; un espacio donde las ideas fluyeran libremente. Esa fue la fuerza motora detrás de todas nuestras actividades, exposiciones y eventos; ese fue el núcleo de la colección y también nuestra PVU, ya que nadie nunca antes había perseguido esa meta.

En Casa Daros todo eso se hizo realidad: brasileños y otros latinoamericanos se veían a diario, vecinos por fin se conocían como vecinos, y los prejuicios y miedos al contacto se iban mitigando. Este diálogo floreciente sirvió para desmitificar, de forma constructiva, “al otro”: a aquel desconocido hasta ahora. Ahí se reunieron artistas y profesionales de la cultura de toda Latinoamérica. Ahí tuvieron la oportunidad de conocerse y aprender juntos los unos de los otros para desarrollar un discurso en común.

 

Más que un espacio expositivo

Casa Daros en Río de Janeiro cumplía múltiples funciones:

  • era una casa abierta (de ahí su nombre);
  • sirvió de plataforma para la información y la creación de redes más allá de agendas políticas;
  • formó vínculos entre Río de Janeiro y Brasil, y toda Latinoamérica;
  • estableció un contrapeso a Europa y Norteamérica en Latinoamérica;
  • promovió “Hecho en Latinoamérica” como una etiqueta de calidad;
  • proporcionó un foro artístico, cultural, social, político y educativo en Río de Janeiro, cuyo eje fueron los artistas y sus obras, y
  • llevó a cabo un intenso programa de exposiciones dentro y fuera de los espacios de Daros, y dentro y fuera de Latinoamérica, con el apoyo de numerosas publicaciones científicas, una biblioteca completa y una red internacional en constante crecimiento.

Por otra parte, teníamos la ventaja de contar con un ambiente educativo muy bien organizado, informado, democrático y con estrictos fundamentos científicos; no muy distinto de nuestro previo enfoque en Zúrich, aunque gestado para adaptarse al contexto específico de Casa Daros. Nuestro objetivo era involucrar todos los campos del arte y llegar a otros países después de haber puesto a América Latina “en el mapa”. (Es lamentable que Casa Daros estuvo abierta tan solo dos años y medio; pero, por fortuna, ya habíamos realizado muchas actividades, incluso antes de que el espacio físico abriera sus puertas).

 

Cara a cara

Las actividades de Daros Latinamerica buscaban analizar y afilar las perspectivas de nuestro público, a la vez que procuraba reducir prejuicios y exotismos dentro y fuera de América Latina. Para nosotros era una cuestión de rutina que el arte latinoamericano estuviera a la par de la producción internacional de Europa y Norteamérica. Una instancia que tuvo como objetivo demostrar su equivalencia absoluta fue la legendaria exposición “Face to Face” (Cara a cara), realizada en 2007-2008 en Zúrich. En ella, obras canónicas de América Latina (cortesía de la Colección Daros Latinamerica) se expusieron en paralelo a obras norteamericanas y europeas (cortesía de la Colección Daros).

Exposición “Face to Face”, Zürich 2008, Fotografía: Thomas Lenden

Lo que nos atrajo fue el desafío de seleccionar obras de carácter similar en ambas colecciones y yuxtaponerlas para que entraran en diálogo. En lugar de enfrentar las culturas, quisimos unirlas. Las agrupamos en secuencias lúdicas en torno a diferentes temas, formando una red de asociaciones libres y sorpresas. Acoplamos a Beuys con Grippo, a Camnitzer y Meireles con Warhol, a Polke con Nelson Leirner, a Barnett Newman con Soto y Caldas, a Jackson Pollock con Chemi Rosado… Fue una experiencia inolvidable y enriquecedora para todos nuestros visitantes, quienes finalmente pudieron comprender que el arte de América Latina no tiene por qué ser derivado o exótico. Motivó a los espectadores a reevaluar sus formas habituales de ver y a aventurarse en un nuevo territorio.

 

 

 

 

  1. Tu propuesta fue tan acertada, Meridianos fue también un gran dialogo entre los artistas del norte y del sur de Latinoamerica, encuentros que entre grandes diferencias en ideas y formas
    de expresión encontraban siempre similitudes que marcan este continente.

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