Miguel Rio Branco (nació en 1946 in Las Palmas de Gran Canaria, y vive y trabaja en Río de Janeiro)

«Me relaciono mucho con la expresión visual. Una película, una proyección, una fotografía o una pintura deben tener la fuerza de un impacto visual. El arte se ha tornado muy descriptivo. No trata más de ideas, trata de temáticas; puede tener que ver con la sociología o la antropología o la política, pero ya no tiene nada que ver con las artes visuales». (Conversación entre Miguel Rio Branco y Hans-Michael Herzog en marzo de 2002, Río de Janeiro, y publicada en «La Mirada», Daros Exhibitions, Zúrich 2002, p. 34)

Desde la mirada de un fotógrafo

Miguel Rio Branco es un fotógrafo de los pies a la cabeza. Al igual que su ya fallecido colega brasileño Mario Cravo, es casi el único de su profesión que ha documentado en sus fotos la vida de las clases populares en Brasil. Nunca entendí cómo Brasil no está repleto de fotógrafos jóvenes que dirijan su cámara a la multitud y simplemente hagan clic. No hay muchos otros lugares sobre la faz de la tierra con semejante plétora de sujetos que valga la pena fotografiar.

Dada la gran cantidad de fotografías producidas por Miguel Rio Branco, cabe entender cuán difícil sería armar una selección medianamente representativa de su obra para una colección de arte. El propio Miguel me ayudó justo a tiempo, creando «Entre os olhos, o deserto», que en mi opinión es su obra maestra. 

Entre os olhos, o deserto, 1997, Instalación de tres canales, Cortesía: Daros Latinamerica Collection, Zürich

Entre los ojos, el desierto

«Entre os olhos, o deserto» es una instalación de tres canales creada por Miguel Rio Branco en 1997 para inSITE97, la exposición que solía tener lugar en la aglomeración transfronteriza mexicano-estadounidense entre Tijuana y San Diego. Esta ópera magna –un panorama sinfónico acompañado por una banda sonora minimalista que mezcla la Gymnopédie de Satie con cantos de ballena– le tomó dos años enteros de trabajo. El tríptico –proyectado en un gran formato de 3 x 9 metros, que primero elaboró con diapositivas y luego digitalizó para presentarlo en loop– enfrenta al espectador con una opulenta y deslumbrante avalancha de cientos de imágenes individuales, dispuestas como una narrativa épica y cinematográfica. Una orquestación coreografiada con inmaculada precisión se despliega lentamente ante nuestros ojos y, poco a poco, nos va envolviendo en su mágico hechizo. 

«Se trata de la belleza y del tiempo». (Miguel Rio Branco)

Sin comprender de forma racional los vínculos individuales entre las diversas secuencias de imágenes, nos enfocamos sin cesar en los detalles y quedamos por momentos atrapados en nuestros propios pensamientos, como si estuviéramos bajo hipnosis, para luego sumergirnos una vez más en la efusión de imágenes transportadas por una serena melancolía. Las fotos de Miguel Rio Branco dicen mucho sobre el devenir y el pasar del tiempo, sobre la composición y la deconstrucción, sobre la densidad y el vacío, sobre los páramos desérticos y la profundidad humana retratada en todos esos ojos: Entre os olhos, o deserto

El poder voluptuoso de estas imágenes, ora oscuras, ora misteriosas, se fusiona con una sensualidad cautivante. Experimentamos una secuencia ultraconcentrada de fotografías de una intensa densidad existencial. Llenas de fuerza poética y emocional, sus incesantes transformaciones también nos dicen mucho sobre las metamorfosis del curso de la vida misma.

«Quiero convertir la realidad en una manifestación poética.» (Miguel Rio Branco, 2002)

www.miguelriobranco.com.br

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