Poner a Latinoamérica en el mapa

Ya es hora, queridos e ilustres lectores, de ponernos a trabajar y entrar en los detalles. Ello requerirá de su rotunda atención, por lo que les pido seriedad. ¿Acaso estamos aquí solo para divertirnos? Empecemos por el principio y adentrémonos en la colección Daros Latinamerica.

La colección Daros Latinamerica

Como les decía, Daros Latinamerica Collection será la columna vertebral de mi historia —su intención y objetivos, su génesis y evolución, su trasfondo y estructura cultural y política— además de mi enfoque, métodos, criterios y conceptos. Exploremos juntos qué tiene que ver esta colección con las tendencias y procesos culturales en América Latina.

Viajes, sucesos y experiencias encontrarán su sitio en mi recuento; países, lugares e instituciones se hallarán bajo mi lupa; artistas, obras y adquisiciones serán discutidos. Y que no les quepa la menor duda: no olvidaré familiarizarlos con todos aquellos actores en la escena artística latinoamericana que tuve la oportunidad de conocer.

Como director fundador y spiritus rector de la colección Daros Latinamerica, mi tarea consistió en realizar las adquisiciones —desde enero de 2000 hasta que se suspendieron en 2014—, sumando en total más de 1,200 obras. Basadas en este conjunto, nuestras exposiciones en Zúrich se organizaron entre 2002 y 2010, y más tarde de 2013 a 2015 en Casa Daros, en Río de Janeiro. Como tal vez recordarán, dejé mi cargo a fines de 2015, poco antes de que Casa Daros cerrara sus puertas. Desde entonces, la colección permanece almacenada en una bodega.

Valoraciones: sobre-, infra- y nada

Nuestra meta cultural y política era ambiciosa: ¡poner a Latinoamérica en el mapa! Queríamos crear conciencia sobre el arte latinoamericano contemporáneo; queríamos que la gente lo viese; queríamos aumentar la recepción internacional y el reconocimiento de los artistas; y queríamos lograrlo mediante un diálogo intenso —más bien un polílogo— dentro y fuera de América Latina.

Lo que puede parecer algo paternalista desde la perspectiva actual, se sentía profundamente correcto en aquel momento. Y no solo para nosotros: los artistas de Latinoamérica pensaban que el proyecto era maravilloso, y no solo por la esperanza de vender sus obras, sino porque veían que por fin alguien estaba realmente interesado en el arte de su región.

Hacia 2000, ya era demasiado obvio que existía una producción del más alto nivel en el arte latinoamericano del presente y el pasado reciente, ¡y a nadie parecía importarle! No había un enfoque sistemático, ningún discurso científico; ni siquiera se le ponía atención. El arte latinoamericano en general estaba infravalorado, y en Europa —con la excepción de París, Madrid y tal vez Londres— incluso no era para nada valorado. Sin embargo, ello no se debía al costoso y dilatado transporte, o a las tediosas operaciones aduaneras en los países latinoamericanos. La razón era (y sigue siendo) una ignorancia y una arrogancia bastante arraigadas del lado europeo, que lamentable y tercamente siguen manifestándose en conductas y políticas inhumanas y despectivas.

Del sufragio femenino en el cantón suizo de Appenzell

Ni siquiera hoy, a nadie en Alemania, Suiza o la mayoría de los países europeos se le ocurre preguntar si un artista llamado José Jiménez viene de España o de América Latina. ¿Eso qué importa a nuestra engreída cosmovisión eurocéntrica? ¿Cuántas personas en Europa han estado en Latinoamérica? ¿Quién la conoce de primera mano o está familiarizado con su cultura? Claro: Punta Cana, Varadero y las playas brasileñas son lugares populares entre los turistas. Claro: la caipirinha es un cóctel que también está de moda en los bares europeos. Los bailarines en Europa disfrutan de la salsa, la samba y el tango; y la mayoría de los europeos ha presenciado los llamados eventos multiculturales con Latinoamérica representada por la flauta de pan. La gente en otras partes del mundo ha oído hablar de los mayas, incas y aztecas; unos pocos elegidos incluso conocen a los autores del “realismo mágico”. Es solo en fecha reciente que el cine latinoamericano ha ingresado a la escena internacional y se conoce a uno que otro piloto de autos de carrera brasileño o colombiano. Entonces, ¿por qué las personas de Europa Central deberían preocuparse por Latinoamérica, sobre todo si el flamenco y Picasso marcan el límite de lo que saben acerca de la Península Ibérica?

Por otra parte, abundan los prejuicios sobre Latinoamérica; algunos incluso poseen cierto núcleo de verdad. El romanticismo revolucionario (Nicaragua, Cuba) coincide con escenarios de horror, como las antiguas dictaduras militares, las guerras entre pandillas y los cárteles de la droga (Colombia, México); y el premio se lo llevan las repúblicas bananeras (Belice). Piensa en el nutrido kitsch folclórico que de buena gana mezcla el mariachi con la ubicua “alegría” y presto: todo se suma para distorsionar la imagen de Latinoamérica.

Solo con mucho recelo le entraría a un europeo en la cabeza que la Argentina de la posguerra fue una de las naciones más ricas del mundo, y que Buenos Aires, Sao Paulo, Río de Janeiro y Caracas eran boyantes centros culturales poco después de la mitad del siglo XX. Bueno, déjenme decirles que a las mujeres en el cantón suizo de Appenzell le concedieron el derecho al voto apenas en 1990.

  1. Estimado Hans Herzog,
    Lo felicito por que Ud.pudo lograr mientras existía la magnífica propuesta de Daros. Somos muchos que lamentamos su cierre sin comprender los motivos del mismo. He dedicado buena parte de mi vida a divulgar las artes visuales, la música culta y la ópera de mi país (Argentina) y ocasionalmente vecinos (Uruguay, Brasil, Chile). Es una tarea complicada por la frecuente ignorancia de la gente que tiene poder de decisión en Estados Unidos y Europa Occidental. Poco a poco gracias a unas pocas iniciativas (incluyendo la suya, sin duda) hemos logrado acreditar los enormes méritos, el gran talento de por lo menos algunas figuras cumbres de nuestro hemisferio. Lo único ue puedo sugerir es seguir por ese camino.
    Cordiales saludos = Jorge Helft

  2. Dear Hans, congratulations for the beautiful work curating this amazing collection. Therefore I can’t deny the colnialist existence of Daros Lationamerica, in Rio. As I wrote in Jornal O Globo, 2015, the founder of this dream was not so visionary and respectful as its curators team was. I am glad to share the article, in portuguese, published during the closure period of the institution. My best regards, Daniela

    http://www.artesquema.com/wp-content/uploads/2016/05/Ana%CC%81lise-Casa-Daros-foi-empreitada-colonialista-de-Ruth-Schmidheiny-Jornal-O-Globo.pdf

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