Raquel Paiewonsky y Quintapata: Mutantes y ADN, producidos en República Dominicana

Guardo recuerdos peculiares de mis viajes a República Dominicana. Los exponentes del autóctono panorama artístico que fui conociendo a lo largo de los años me dieron la impresión de ser alegremente anarquistas y, al mismo tiempo, ultraprofesionales. Tengo la impresión de que los dominicanos oscilan entre dos extremos: una burguesía conservadora y una excéntrica inconformidad. Siempre me he preguntado cuáles de los isleños en las Antillas Mayores son los más locos: ¿los cubanos, los dominicanos o los puertorriqueños? Todavía me debo esa respuesta.

Raquel Paiewonsky (nació en 1969 en Puerto Plata, República Dominicana, y vive y trabaja en Santo Domingo, República Dominicana)

Raquel Paiewonsky es una de esas raras creadoras contemporáneas que, para sus propósitos artísticos, se sirve ante todo de la estética de lo corpóreo: «La obra que vengo desarrollando en los últimos años explora la relación entre nuestra esencia y nuestro entorno; el impacto que generan en nosotros las construcciones culturales y los estereotipos, teniendo siempre como referencia nuestros instintos y las partes mas primarias de nuestra naturaleza, y cómo esta se ve afectada en los nuevos contextos cambiantes de la actualidad».

Sin titulo, Fotografía, 2003

Con un decidido entusiasmo por enajenar toda corporalidad «natural», Raquel sigue produciendo lo que ella misma denomina «mutantes». El efecto que nos produce su arte fantasioso y extraño es perturbador y a veces amenazante, pero también divertido. Ningún estereotipo social o vinculado al género escapa a su comprensión; se deleita en un placer anárquico cuando trastoca e injerta manos, pies, ojos o senos; sus manos transformadoras van generando extraterrestres biomórficos que nos parecen grotescos, absurdos y surreales con sus estrafalarios accesorios organoides. Al tocar tabúes y atribuciones sociales en relación con el género, las diferencias de género y sus mutaciones potenciales, sus transfiguraciones humanas poseen al mismo tiempo gran agudeza política y social.

www.raquelpaiewonsky.com

Belkis Ramírez (1957-2019), Jorge Pineda (1961), Pascal Meccariello (1968), Tony Capellán (1955) y Raquel Paiewonsky formaron en 2008 el colectivo artístico “Quintapata” y trabajaron juntos hasta 2015.

Quintapata, Bienal de La Habana, 2012

«Queremos que el futuro de los que vienen sea más justo, pero también traer una esperanza y una nueva claridad de ver que el futuro realmente esta en nuestras manos.» (Quintapata, 2009)

Quintapata trabajó con medios de comunicación, organizó performances y creó videoinstalaciones para comunicar sus inquietudes que, con frecuencia, giraban en torno a la discriminación racial y de género. Pronto tuvieron éxito, no solo en su propio país. Entre todas las obras de Quintapata, mi favorita absoluta es «ADN», una videoinstalación de cuatro canales. La primera vez que la vi fue en el Pabellón Cuba durante la Bienal de La Habana de 2012. Se volvió a exponer un año después en la Bienal de Venecia. ¡Muy pocas obras de arte me han hecho estallar de inmediato en carcajadas como lo hizo esta! El tema de la «conducta colectiva en una era de normas sociales impuestas» rara vez se ha tratado en el arte de manera tan hilarante, burlona e ingeniosa, incluso mucho antes de nuestra «era de la Covid».

ADN, video still, 2012

Mascarás chicle, ¿o no?

Cuatro pantallas individuales muestran a locutores que no están leyendo las últimas noticias, sino un extenso conjunto de instrucciones que deben seguirse al mascar chicle. Un gran cuenco a la entrada de la videoinstalación contiene chicles, invitando al espectador a servirse, mascar el chicle mientras mira los videos y, si quiere, pegarlo en la proyección. Después de cierto tiempo, ello va dando como resultado una especie de escultura orgánica –el «ADN» contenido en cada chicle— con las muchas gomitas de mascar pegadas en los rostros de los locutores proyectados en la pared.

Los textos recitados se suman a una pequeña obra maestra dadaísta por derecho propio, caricaturizando de la manera más divertida y chistosa, y con un absurdismo y un sarcasmo sin parangón, las pautas y normativas a las que hoy estamos sometidos. Citaré cinco de las reglas, pars pro toto, de este «Reglamento de etiqueta y protocolo para mascar chicles»:

  «Regla no. 15: No desear a la mujer de tu prójimo sin mascar chicle».

  «Regla no. 19: Nunca compartir el chicle con otras personas, aunque le quede juguito».

  «Regla no. 27: Nunca comer chicles hechos en China».

  «Regla no. 29: No guardar un chicle mascado en las axilas».

 «Regla no. 23: En Alemania no se debe mascar chicle».

¡Rara vez ha sido el arte tan divertido!

ADN, video still, 2012

  1. Muchas gracias querido Hans por tu blog. Confiamos en un futuro, ojalá cercano, ver convertido tus comentarios, tu serial sobre el arte en América Latina en una publicación también en papel. Comparto contigo que Raquel Paiewonsky tiene un trabajo muy singular y de gran calidad. Tuvimos la suerte de tenerla en el CAAM en 2018 en un proyecto curado por José Manuel Noceda. A Belkis Ramírez la echamos mucho de menos, y fue una enorme pena el fallecimiento también prematuro de Tony Capellán, quien estuvo en los inicios de Quintapata. República Dominicana tiene una cantidad muy importante de grandes artistas, como igualmente Puerto Rico, y de Cuba tenemos constancia desde hace mucho tiempo. Un abrazo.

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