Tonel (Antonio Eligio Fernández) (nace en 1958 en La Habana, Cuba, y vive y trabaja en Vancouver, Canadá, y en La Habana)

“La ambivalencia entró en mi obra porque el humor, y en especial la ironía, son muy importantes para mí. Me interesa la ambivalencia de la vida cotidiana. Lo inequívoco no me atrae porque no hay lugar para la interpretación”.

Ambivalente siempre

Tonel se muestra sereno, atento y amable en todo momento. Se mueve en el mundo con sabia y tranquila entereza, discreción y un profesionalismo sin pretensiones. Nunca lo he visto malhumorado ni taciturno; siempre parece dispuesto a conversar. Irradia cierta compostura británica, muy alejada de los estereotipos cubanos en torno a lo ruidoso y lo demasiado obvio.

Tonel aborda sus temas y contenidos artísticos de forma muy lúdica, con elegancia y con el tipo de humor que no se detiene en su persona. Sus obras van mucho más allá de la sátira política y social, y sus mensajes se ven reflejados en múltiples niveles.

Su obra, que ha ido evolucionando de forma gradual y constante desde la década de 1980 hasta hoy, se compone sobre todo de dibujos en formato más bien pequeño. Es fácil rastrear la larga tradición histórica de sus numerosas imágenes —en blanco y negro o color, y en tinta o lápiz— a los dibujos “humorísticos” europeos o cubanos, desde William Hogarth hasta Wilhelm Busch y Santiago Chago Armada. Tonel aborda la idiosincrasia psicosocial del pueblo cubano, así como la llamada lucha de los sexos, el omnipresente machismo y la supuesta actitud “revolucionaria” de sus compatriotas. 

Más allá de la caricatura

Autorretrato en exseso, 1994, Tinta sobre papel, 33,1 x 24 cm, Cortesia: Daros-Latinamerica Collection, Zürich, Fotografia: Peter Schälchli, Zürich

No obstante, sería demasiado miope reducir los dibujos de Tonel a la sátira política o incluso a la caricatura: son mucho más polivalentes. Tonel suele mantener sus significantes a flote con soltura. A menudo son elípticos, llenos de sutil ironía, y exigen que le sigamos la pista a sus reflexiones, muy en el espíritu del arte conceptual, que Tonel sin duda asimiló desde joven. No es casual que la mayoría de sus dibujos lleven textos, ya sea a modo de títulos explícitos o de comentarios que constituyen un elemento gráfico indisociable de la obra. De este modo, las palabras y las imágenes se refuerzan entre sí para formar el contenido de la imagen.

Estos dibujos albergan sueños y fantasías personales, así como múltiples utopías colectivas y socialistas “de vanguardia”. Sus reflexiones gráficas sobre el arte pop son especialmente características. En el mismísimo estilo del arte pop, reflejan a la vez los rasgos panfletarios de sus precursores propagandísticos, convirtiéndose así en una especie de metacrítica. El humor, la crítica sistémica y la autocrítica, así como los aforismos “filosóficos” (“Coito ergo sum”) son los hilos conductores de sus dibujos, que a veces toman un giro sarcástico (“Mal de lengua”). 

Mal de lengua, Tinta y acuarela sobre papel, 38,5 x 38,3 cm, Cortesia: Daros-Latinamerica Collection, Fotografia: Peter Schälchli, Zürich

¡Es tan cubano! ¿O no?

Tonel no solo ha creado dibujos, sino también instalaciones. Una de sus piezas más importantes, y de paso una de las más emblemáticas de todo el arte contemporáneo de Cuba, es «El bloqueo», una obra de piso compuesta por bloques de cemento que conforman el archipiélago cubano. El enunciado de esta «imagen» no puede ser más simple, evidente y al mismo tiempo genuinamente ambivalente al buen estilo de Tonel. El artista creó la obra con motivo de la tercera Bienal de La Habana, en 1989, que casi coincide con la caída del Muro de Berlín. Cuando cesó el apoyo de la Unión Soviética, en Cuba se instauró el llamado «período especial», una época de absoluta penuria económica.

El bloqueo, 1989, cemento, ca. 60 x 450 x 1000 cm, Instalación Casa Daros, Rio de Janeiro, 2015, Cortesia: Daros-Latinamerica Collection, Zürich, Fotografía: C.M.

“El bloqueo” es el término cubano para designar el embargo estadounidense impuesto en 1960 al inicio de la presunta revolución y que no se ha levantado desde entonces. La legitimación política de la dictadura militar se basó por entero en este “bloqueo” que Fidel Castro y sus secuaces se empeñaron en mantener a lo largo de sus vidas, ya que les permitió justificar todas y cada una de sus acciones ante sus ciudadanos. 

Bloques de cemento se unen para formar el bloqueo. Sin embargo, no sólo simbolizan el bloqueo impuesto por Estados Unidos, aunque fuera esta la interpretación “oficial” que le aseguró un lugar destacado en la exposición permanente del Museo Nacional de Bellas Artes (¡sic!) de Cuba. El verdadero sentido de la obra radica en señalar que cualquier “esfuerzo” por parte de Cuba para construir algo propio está condenado al fracaso; todo empeño ha conducido tan solo a la inmovilidad absoluta, al estancamiento, a la rigidez fundida en cemento y a un autobloqueo insalvable. ¿O acaso se me ha escapado algo?

massimoligreggi.it/artist/tonel-antonio-eligio-fernandez

monicareyesgallery.com

  1. Que maravillosa critica has escrito Hans, no hay quien no entienda a Tomel después de leerte. Que artista interesante, mi ignorancia es grande y no lo conocía. Gracias por presentármelo tan claramente. Me encantan sus dibujos y su cabeza.

Deja tu respuesta