Arte Latinoamericano

Rosemberg Sandoval (nace en 1959, en Cartago, Valle del Cauca, Colombia, y vive y trabaja en Cali, Colombia)

Rosemberg Sandoval es un artista que camina por el lado salvaje. Este pionero de la performance latinoamericana incomoda a su público y a sí mismo. Y lo ha estado haciendo desde la década de 1980. Implacable, ha enfrentado a sus espectadores con innumerables acciones brutales vinculadas a la situación sociopolítica de su país. Y la dura realidad actual de Colombia por desgracia le da la razón, superando con creces todo lo que Rosemberg Sandoval ha expresado en sus actos.

¿Arte o rebelión?

«Yo sabía que produciría cosas que no se venderían y eso es contradictorio porqué mi familia es muy pobre, y hacer arte que no se vende es muy absurdo cuando uno es un miserable. Siempre he conservado esta libertad de hacer lo que he podido hacer sin normas y eso ha hecho fluir mi trabajo de comienzo a fin. Estudié arte por razones éticas, estéticas y morales, y siendo adolescente tenía que decidir: o me meto a la insurgencia y soy un líder guerrillero, o me convierto en delincuente lúcido o soy un artista transgresor, entonces dije: No, voy a hacer arte». (Entrevista con Hans-Michael Herzog, Cantos Cuentos Colombianos, Daros Latinamerica/Hatje Cantz, 2004, p. 206)

Artista de artistas

Rosemberg Sandoval se ha pasado toda la vida en Cali y sus alrededores, y toda su vida ha sido fiel a sí mismo; es decir, recto e incorruptible. Muchos de sus coetáneos lo convirtieron en su modelo desde el principio; más tarde se convirtió en un precepto para los entendidos, un artista de artistas. Sin embargo, jamás saco provecho alguno de ello ni tuvo una carrera encumbrada, como su colega europea Marina Abramović, que se hizo tan famosa. Cali, después de todo, estaba y está demasiado fuera de los caminos trillados de la escena artística mundial, pese a que el Festival de Performance de Cali ha alcanzado una fama legendaria, mucho más allá de las fronteras colombianas. Sandoval logró un nivel de actividad performática difícil de superar en calidad y en cantidad, y sus acciones se han preservado como documentos de gran actualidad.

Impertinencia despiadada e inteligente

El estudio de las obras de Rosemberg Sandoval expone con claridad que él conoce lo que lidia. Su pronunciado existencialismo proviene de una experiencia revolucionaria de primera mano. Pocos artistas han podido trabajar de manera tan ardua e intransigente. Despiadado, Rosemberg no se detuvo ante nada y realizó sus ideas artísticas sin importar las consecuencias. Ojo: sin por ello abandonar su cultivada inteligencia nis volverse panfletista. Siempre mantuvo una fría distancia profesional con sus obras, en las que solía actuar él mismo, aunque más en calidad de director que de actor. Combinó la historia del arte del siglo XX con la iconografía y el simbolismo cristianos, así como con los resultados del sufrimiento humano y la muerte, que adaptó de sus incursiones en hospitales y morgues, creando así obras impresionantes que plantearon inolvidables desafíos psicológicos y físicos tanto para el performer como para todo el público presente. Rosemberg Sandoval se niega a sublimar elegantemente la violencia imperante en su país; en cambio, abre nuestros sentidos a la fuerte pestilencia que nos rodea. En su país, conservador en extremo, esto se percibió, por supuesto, como la impertinencia que él pretendió que fuera.

“Mugre”, 1999-2000, Video still de la performance en La Tertulia, Cali, 2004, Cortesía: Daros Latinamerica Collection, Zürich

«La gente te dice de todo. A comienzos de los 80, estaba viva Marta Traba, que era una autoridad de la critica en Latinoamérica; muy inteligente la señora, pero muy dura conmigo. Estaba preocupada porque yo no pintaba al óleo o al acrílico; que cómo trabajaba con esos materiales tan sucios; que yo era un puerco. Yo me quedaba pasmado (…) Ella en los 80 –que es mi generación– siguió pensando como en los 50; entonces, tenía un desfasaje, pero de todas maneras era muy valiosa en todo el continente porque actuaba como una papisa del arte. Menos mal que se murió.» (Cantos Cuentos Colombianos, p. 212)

Rosemberg Sandoval calculó la navegación precisa de sus actuaciones, al borde de la viabilidad, de lo tolerable y, en ocasiones, un poco más allá; llevándolas, intencionalmente, al punto del dolor. Nunca fue vulgar ni abusivo, pero siempre le gustó trabajar en el límite de lo que resulta apenas moralmente aceptable y lo que sin duda constituye una transgresión de la dignidad humana. La crítica en este contexto con demasiada frecuencia y con demasiada rapidez pasa por alto que la realidad es mucho más cruel que su reflejo en el arte; a veces se necesita una buena dosis de realismo para sacarnos, a los espectadores del arte, de nuestro flemático letargo.

Sangre y mugre

Sandoval abrazó los iconos y símbolos cristianos con los rasgos a menudo brutales en sus procesos artísticos. Se apoderó literalmente de la corona de espinas al lacerar sus propias manos con espinas de rosas, hasta sangrar, en su performance «Rose-Rose» (2001-2004); y aludió al ritual del lavado de pies y al velo de Verónica en la performance «Baby Street» (1998) al recoger de la calle a un indigente, lavarle los pies y luego enjugarle el rostro sucio con un trapo. Para su performance «Mugre» (1999), Sandoval llevó a otro indigente al Museo de Arte Moderno de Cali y restregó su cuerpo sucio en una base blanca y en las paredes; es decir, «pintándolas» con el cuerpo, en deliberada analogía y «parentesco espiritual» con las «Antropometrías» que su colega europeo Yves Klein realizó a inicios de la década de 1960. Insuperable en astringencia fue la performance «Síntoma» de 1984: Sandoval escribió palabras como «desaparición», «temor», «violación», «muerte» o «asesinato» en las paredes del Museo Antropológico de Guayaquil, Ecuador, con la lengua de un preso político muerto que estaba en la morgue (y que el artista empapó de sangre) hasta desgastar su “herramienta de escritura” – una lengua humana.

“Síntoma”, 1984, Fotografía de la performance, Cortesía: Daros Latinamerica Collection, Zürich

«Hans-Michael Herzog: ¿Qué noción de belleza tienes en tu arte?

Rosemberg Sandoval: La purga de lo inhumano. Lo que trato de hacer es re-destruir iluminando, en una sociedad cruel como la nuestra.» (Cantos Cuentos Colombianos, p. 228)

 www.rosembergsandoval.com

  1. Todo un hallazgo para mi querido Hans, descubrir a Rosemberg Sandoval.

    Gracias por esta fascinante iniciativa de compartir experiencias, conocimientos, tus ilustradas opiniones y todas las entrevistas magnificas que estas colgando en este emocionante y gran archivo de la contemporaneidad.

  2. Nunca tuve la oportunidad de poder ver algunos de sus performance de Rosemberg Sandoval, pero es sin duda ninguna un artista , autentico ,muy fuerte y conmovedor , un pionero y inspiración para muchos otros artistas , de Colombia , Mexico y resto del mundo .Mi mas profunda admiración a su obra..

  3. Tuve la oportunidad de asistir a dos de sus performances, Rose y Mugre, en Zurich y Bogotá. Conmovedoras. Todo mi respeto al trabajo de Rosemberg Sandoval.

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